Te pido ayuda para ser mejor
Gracias, Madre mía
Ayer fuimos a verte
Gracias por tantos dones
Gracias por Tu ayuda infinita
No nos dejes nunca
Pedirle quiero
Saber ver lo bueno
Que viene de lo alto
Te pido saberlo contar, no olvidar Tu Amor
A las personas que quiero
Gracias, virgen del Pilar
Aún quedan medias horas para velar a la Virgen
Los caballeros del Pilar se comprometen a velar a la Virgen ante su altar durante media hora al mes; cada cual escoge el día y la hora de su vela. Es una asociación fundada en 1928 a imitación de la de las mujeres, la Corte de Honor de las Damas del Pilar, que data de 1921. Además de esta media hora al mes, se obligan a difundir el culto a la Virgen. Cada vela es diferente.
MARIANO GISTAÍN
En este momento del mundo, cuando en cada cabeza ebulle una bomba atómica y el alma es una calculadora que no cesa, no es fácil arrodillarse treinta minutos y sosegar el ánimo: rezar, estar con la Virgen, escucharla, pedirle.
No hay dos velas iguales. A veces te parece que la Virgen no te atiende, que está demasiado ocupada. A veces rezas rutinariamente, como una máquina. Quieres mirar el reloj y se te encasquillan las rótulas, o te sientes flotar en su manto y la media hora se te pasa volando. Recuerdas que la Virgen vino a Zaragoza en carne mortal en el año 40 cuando solo había siete creyentes con el apóstol Santiago a orillas del Ebro. Hay velas llenas de revelaciones y otras en las que tu mente rebota por todas partes.
Por el Pilar pasan miles de peregrinos y turistas cada día, siempre hay actividad. En los huecos que deja el culto los Infanticos acercan a los niños a besar el manto. Nadie quiere irse del templo sin llevarse a la Virgen en su móvil, una estampa, una cinta. En medio de ese trasiego de súplicas y flashes, los caballeros y las damas velan sus medias horas y cuando acaban su turno trazan una cruz en el listado que cuelga del reclinatorio. Cada trimestre el secretario de la asociación envía un informe: la estadística del fervor refleja también los huecos, las medias horas en las que nadie acompaña a la Virgen. En el boletín trimestral se pide que se hagan más velas, más apostolado, más amor: cuando los reclinatorios están vacíos parece que de nuevo solo quedan los siete fieles que acompañaban a Santiago cuando vino la Virgen.
El día 12 de cada mes se celebra una misa especial en la que se nombra a los nuevos caballeros y damas y se les entrega la medalla que han de llevar en sus velas, el carné de socio. Los caballeros disponen de dos reclinatorios en primera línea. Hay socios de toda edad y condición. Unos llevan zapatos viejos y otros van con abrigos caros. Hay ancianos y jóvenes. Los reclinatorios tienen un asiento desplegable por si fallan las fuerzas.
El caballero Feliciano Agesta insiste a sus amigos no creyentes para que vayan y le pidan a la Virgen del Pilar lo que necesiten, que ella se lo concederá. No les dice que crean, sino que vayan a pedirle. “Los caballeros somos los mayores pedigüeños”, dice un veterano. Hay socios que han pasado veinte años sin cumplir su vela y un buen día se acercan al reclinatorio y se postran ante la Virgen. Los hay que no han fallado nunca. La fe es un misterio: Feliciano sabe que si alguien se acerca a ver a la Virgen sin creer en nada ella le otorgará lo que le pida, incluyendo la fe: es un método infalible de apostolado.
Los caballeros disponen de un pequeño despacho en la basílica. La asociación pide voluntarios para hacer turnos y atender a los socios, a los candidatos y a los devotos. Esta burocracia está llena de amor: cuando alguien nombra a la Virgen, a los caballeros se les iluminan los ojos y empiezan a contar su experiencia, su historia de peticiones atendidas. Las paredes de ese despacho atesoran el archivo infinito de los milagros de cada día.
Bendita y alabada sea la hora…
En octubre de 2011 la asociación de Caballeros del Pilar de Zaragoza contaba con 2.783 miembros, siete más que en enero. Cumplieron 515 velas a la Virgen de las 1786 posibles (todas las medias horas que el templo permanece abierto) y se habían comprometido a 902. También hay caballeros que hacen velas extras y no las consignan en las estadísticas: “se quedan entre la Virgen y yo”. La presencia de la Virgen en carne mortal, cuando aún vivía, es la única “venida” en la historia que no es una aparición. La Virgen entregó a los devotos el pilar y les dijo: “permanecerá en este lugar hasta el fin del mundo, y nunca faltarán en esta ciudad fieles adoradores de Cristo”. Como dice Feliciano: “ven, pide y verás cómo te lo concede”.
http://www.basilicadelpilar.es/cortedehonor.htm. www.caballerosdelpilar.com
Estamos haciendo una novena por la salud de una persona muy querida. Rezamos todos los días a las 21 horas. Rogamos una oración, la Virgen del Pilar las escucha todas e intercede ante su Hijo, el Padre y el Espíritu Santo. Gracias.